Los cursos presenciales son necesarios aún: Ejemplos a tomar en cuenta

Aunque el internet ha sido lo que ha marcado la pauta de cómo se ha organizado el mundo para todas aquellas personas nacidas después de los 80s, no queda duda que siempre habrá personas que piensen lo contrario, diciendo que «todo tiempo pasado fue mejor».

En muchos aspectos, estas personas pueden tener la razón, dado que muchas veces la experiencia directa supera -y por mucho- a la experiencia virtual, por más completa que ésta sea.

Aprendiendo a través de la experiencia directa

Existen destrezas que solo se pueden aprender a través de la experiencia directa de una manera que no tiene par en otros formatos. Algunos de los cursos presenciales que pueden tomarse serían los siguientes:

  • Cursos de habilidades sociales generales

¿Cuántas veces se observa que hay personas que en el día a día tienen problemas incluso para iniciar un diálogo con una persona del sexo opuesto? La pregunta al respecto es ¿acaso es comparable lo que se puede aprender a través de sucesivos ensayos con gente real, con lo que se puede aprender de forma más discursiva y audiovisual en un curso en línea?

Hay discrepancias al respecto, no obstante, es importante considerar que son muchos los detalles que se pierden a través de una pantalla, y que la experiencia directa sí permite contactar, en especial para aquellas personas que hayan vivido demasiado recluidas en sí mismas.

  • Cursos de corte de pelo y barbería

Sí, es cierto que hoy en día ya se puede acceder a una cantidad incontable de vídeos no solo de aficionados sino de profesionales del corte de pelo, así como del maquillaje, donde demuestran con detalle cómo realizar tal o cual corte de pelo. Y es que, en líneas generales, en internet está todo.

Sin embargo, ¿esto asegura que las personas practiquen como es debido y recibiendo el feedback adecuado? Claro que no, pues contar con la información necesaria -por más visual que sea- no implica que será usada como es debido, es decir, que los errores serán corregidos de la forma apropiada, como pasa con un tutor.